jueves, 16 de mayo de 2013

¿Quién se ha llevado mi cliente?. (Parte primera)


Hoy en día es muy fácil escuchar en cualquier foro o reunión a mediadores que hablan de las dificultades que tienen en su negocio, de cómo día a día, mes a mes, los niveles de ingresos  menguan, y los gastos en el mejor de los casos, se mantienen. Qué diferencia con tiempos no muy lejanos, el solo hecho de levantar la persiana de su empresa, estratégicamente ubicada, les permitía ganar dinero!. También de cómo paulatinamente los clientes han ido cambiando sus costumbres; los nuevos, cada vez menos, más ilustrados y más asépticos en su relación y los más antiguos, olvidadizos de los servicios prestados y de la última razón por la que un día decidieron confiar su presente y futuro en las manos de un profesional, buscan la oferta perfecta al precio más bajo.
En esas conversaciones, se alternan el comentario de los problemas, y los intentos de soluciones, pero lo que más suele llamar la atención es que no se habla ni sola una palabra sobre el futuro, ni de cómo afrontarlo desde el presente. Lo único que se plantea  “sobrevivir”.

En 1998, se publicó un libro que se llamaba “Who Moved My Cheese?”, en castellano, ¿Quién se ha llevado mi queso?. Este libro que fue un best seller desde su lanzamiento, nos hablaba a modo de parábola, de los cambios que hay en la vida y en el trabajo, y sobre todo, de las maneras de afrontarlos. Escuchando a esos contertulios, viene al recuerdo, los protagonistas del libro, y en particular, uno de ellos, que se resistía al cambio, encadenado a sus costumbres, a su modo de hacer, y dando las mismas respuestas, a situaciones que habían evolucionado de manera irreversible.

Es verdad que el cliente ha cambiado, y que este cambio nos obliga a reajustar nuestro enfoque en la manera de entender sus necesidades y relacionarnos con él. El cliente actual sabe más, es más exigente, está más “cortejado” que nunca por otras alternativas y ofertas y sobre todo, busca la mejor calidad del servicio y producto al menor precio posible.
En este contexto, ¿cómo “sobrevivir” sin perder el criterio?, ¿Cómo conseguir que los clientes estén dispuestos a pagar más a un intermediario frente a otras alternativas del mercado en algunos casos, más económicas?, ¿Cómo se consigue salir de la trampa del precio como soberano absoluto de este planeta low cost? 



El camino no es fácil, pero si tiene una dirección definida: El desarrollo de la propia oferta de valor del mediador. El precio, con crisis o sin ella, siempre será un factor determinante, pero está en sus manos relativizar su impacto frente a situaciones sectoriales o económicas coyunturales. 

Para esto, el intermediario tiene que conseguir que el cliente visualice los elementos diferenciales que le aporta, “su manera de hacer”, frente a otras formas de mediar o canales de distribución. Poner en valor la figura del mediador, significa no solo que debe explicar los productos y servicios que son intermedia, que también tendrá que realizar una auténtica gerencia de riesgos y además deberá hacerlo todo bajo el paradigma de un low cost que afecta a todos los servicios.

Ya no vale solo con ser intermediario del valor que aportan las aseguradoras a través de sus productos y servicios, el mediador está obligado a complementarlo con su propia oferta, hacerla visible para sus clientes, y que esta se pueda tangibilizar como un beneficio, diferenciado y personalizado en el contexto de una labor de asesoramiento y consultoría frente a la simple colocación de productos y precios.

En resumen, este proceso de nuevo posicionamiento paulatino frente al cliente, debería ir de la mano de una transformación en la orientación profesional y empresarial de la mediación, donde la construcción de su futuro debe pasar necesariamente por un cambio del foco actual en el producto, a una especialización en los clientes y en sus necesidades. Como dijo, el economista norteamericano, John Kenneth Galbraith, “si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás”, es el momento de pensar cómo queremos que sea esta profesión en el mañana, empezando a generar los cambios en el presente. Si no, puede pasar que un día nos preguntemos, como el protagonista de aquella novela del queso, ¿Quién se ha llevado... en este caso, a mi cliente?


miércoles, 8 de mayo de 2013

La cadena de valor en una correduría. Cómo gestionar a través de procesos




La ventaja diferencial en la gestión de la cadena de valor de una correduría se basa en que puede ser factible relacionar todas las actividades de la empresa para que la suma de todos estos esfuerzos aporten un servicio de calidad diferenciado para nuestros clientes.

Dentro del proceso general subyacen varios procedimientos, aunque deberíamos destacar como factores clave, el de venta y postventa, aunque todavía hoy en día sigue teniendo vigencia el de suscripción (No tiene sentido cuando todos los empleados suscriben). El procedimiento que por su trascendencia debe ser tratado con especial relevancia es el comercial, el más complejo, puesto que engloba una serie de actividades interrelacionadas, tales como; la segmentación de los clientes por perfil y potencial, la metodología comercial, el valor diferenciado de nuestro asesoramiento, la comunicación interna y externa, los sistemas de seguimiento, etc.

El procedimiento de suscripción engloba la emisión de pólizas, suplementos y cotizaciones, tanto si lo consideramos como un procedimiento diferenciado o lo englobamos en el comercial.
El de post venta que va dirigido a la tramitación de siniestros, la gestión de cobros y la fidelización de los clientes.
En cualquier caso, como elemento necesario, deberemos incorporar dentro de nuestros procesos un departamento de calidad, que se encargue de controlar los plazos de servicio y su nivel cualitativo. A su vez coordinará el área de operaciones de la correduría, orientando el trabajo hacia el cumplimiento de los estándares y retroalimentando con la información de todos los partícipes en la cadena al departamento comercial y marketing, y a través de este, a Investigación y Desarrollo.

Este modelo simple y en apariencia teórico acumula ya bastantes años. La cuestión es como decía Goethe “No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer”.


Por desgracia, la aplicación práctica de la gestión por procesos dista mucho de ser conocida en el mundo de la correduría, no digamos ya su implementación. A pesar de su tamaño, esta no deja de ser una empresa y como tal, debe ser gestionada y más si pretende mantenerse en el mundo cambiante de los negocios. No olvidemos como decía el presidente de Cisco Systems “En los negocios, lo normal era que el pez grande se comiera al chico. Ahora es el rápido el que se come al lento.

Por otra parte, se está poniendo de moda lo que algunos consultores definen como “reinventar el modelo” Me pregunto ¿Qué modelo? ¿Uno qué ni siquiera se ha llegado a trabajar?



jueves, 2 de mayo de 2013

El Capital Intelectual. Conceptos básicos


La historia del conocimiento es prácticamente tan ancestral como la propia historia del hombre, y la búsqueda de ese conocimiento se ubica en el mismo origen de todas las ciencias. Pero solo desde hace unos años se empieza a reconocer este como un recurso económico básico, ya no sólo es el capital, ni los recursos naturales, ni el trabajo. Es por ello, que en estos momentos se ha comenzando a pensar en cómo  gestionar  este  conocimiento que es la clave para el éxito futuro.

Elementos que intervienen:
El Entorno
- Globalización.
- Nueva economía.
- Las TIC.
- Innovaciones tecnológicas en todos los sectores..
- Convergencia de las industrias de las telecomunicaciones, de la información y la radio y teledifusión en un todo integrado.

La empresa
- Flexibilidad
- Calidad
- Innovación y gestión del cambio
- Cultura de aprendizaje
- Nuevas tecnologías
- Liderazgo y trabajo en equipo
- Importancia Estratégica  del Conocimiento
- Activos intangibles

La gestión del capital intelectual es la clave de la competitividad sostenida de las compañías en la nueva era del conocimiento. Su capacidad  para adaptarse a un entorno dinámico y generar valor en un futuro. Ninguna compañía, con independencia de su naturaleza, escapa a la necesidad de considerar los valores intangibles, especialmente los relacionados con la gestión, transferencia y explotación del conocimiento.

El capital intelectual está formado por activos intangibles. Son “propiedad” de la empresa, poseen la capacidad de generar riquezas para la empresa, “contienen” el conocimiento existente en la empresa.

La mayoría de los autores identifican tres áreas en donde se encontrarían o residirían los activos intangibles relevantes para la generación de riquezas: en las personas, en los procesos y en los sistemas y relaciones.
• Capital humano: Conocimiento, habilidades, educación, experiencia, formación, competencia individual que poseen las personas y los equipos de trabajos, así como su capacidad de aprender y crear. El capital humano es la base de la generación de los otros dos tipos de capitales.
• Capital relacional: Las relaciones de las empresas con los agentes externos: clientes, proveedores, competidores, los socios tecnológicos, universidades, etc. y las relaciones en el interior de la organización, como por ejemplo los equipos de trabajo. Este capital tiene una naturaleza especial  ya que no puede ser controlado completamente por la organización ya que depende en gran medida de su relación con terceros.
• Capital estructural: Organización, conocimiento sistematizado estructura  jerárquica, procedimientos, políticas comerciales, I+D, material de soporte logístico, sistemas computacionales, redes de apoyo.


El conocimiento permite a los hombres  decidir y actuar.


La información puede ser una  expresión de carácter verbal, textual, numérico, y gráfico con un significado muy específico en un determinado contexto y habita fuera y dependientemente del individuo.                         

Los datos son el resultado de nuestras observaciones sobre el estado del mundo. Tienen dos características distintivas; primero son perfectamente identificables por un conjunto de símbolos (básicamente letras y números). Y, segundo, son comparables, es decir, es posible determinar  si el dato es cierto o no.


jueves, 25 de abril de 2013

Evolución del sector


La semana pasada publicaba Aseguranza los datos de evolución del sector en 2013, “El volumen de primas para el total del sector asegurador en el primer trimestre registró un crecimiento del 3,15%, al elevarse a 15.680 millones de euros. A ese avance contribuyó la aportación de Vida, con un primas estimadas en 7.391 millones, el 10,91% más. Sin embargo, los ingresos del seguro No Vida se elevaron a 8.289 millones, lo que supone un descenso del 2,91% respecto del mismo periodo del año anterior, según las estimaciones de ICEA recogidas por Unespa.

Dentro de No Vida, el seguro del Autos desciende un 6,93%, en línea con la evolución de ese sector; Mutirriesgos también se contrae, un 2,2%, mientras que Salud registra un ligero crecimiento positivo del 1,42%. El resto de los ramos, los más estrechamente ligados a actividades económicas, industriales y comerciales, están reflejando el impacto de la crisis de esos sectores económicos.

Por su parte, el ahorro gestionado en productos del seguro de Vida durante los 3 primeros meses del año se elevo a 158.599 millones de euros, lo que supone un incremento del 2,33% interanual”.




¿Qué conclusiones podemos obtener de la lectura de estos datos? 
En resumen, podríamos decir:
1. Los efectos de la crisis están llegando definitivamente al sector.
2. Ramos tan sensibles como el seguro de autos a la economía de los mediadores y empresas lo están sufriendo de forma significativa.
3. Los multirriesgos decrecen básicamente en el área de pyme y microempresa y sostiene su reducción, hogar por la indexación de cartera.
4. Salud manifiesta un ligero crecimiento.
5. Ahorro es el gran beneficiado por la situación actual, motivado básicamente por el traslado de depósitos de la banca al sector asegurador.

¿Qué va a ocurrir en el futuro si la situación se mantiene?
1. Probablemente, muchos negocios no van a poder subsistir. Se les está tocando claramente en la línea de flotación. Para una cartera media de 150.000 € de comisiones con un 65% de negocio de autos, decrecer un 7% en un año supone perder 7.000 €. Si le unimos pérdidas en otros ramos No Vida, podríamos hablar de 10.000 €. Si ya íbamos justitos, pues ahora no te quiero ni contar.
2. De mantenerse la brutal competencia en tarifas, las compañías se van a cargar los márgenes que están obteniendo por una siniestralidad excepcionalmente baja motivada por la crisis.
3. El problema adicional para las Cías será el motivado por el cambio de ciclo. A más de una le va a pillar con el pié cambiado. La siniestralidad volviendo a ratios normalizados y ellas todavía reduciendo tarifas.
4. Canales de distribución como el directo ya no soportan más la situación. Sus datos de persistencia son insostenibles.
5. Los mediadores para poder mantenerse necesitan urgentemente que llegue el cambio de ciclo, que suban las tarifas y que vuelva la lógica. Los que queden, habrán aprendido mucho y consolidado sus negocios para el futuro.


jueves, 18 de abril de 2013

Tengo que vender (tercera parte). Metodología comercial


¿Cómo explotar esta mina de oro?

Existen diversos modelos con los que podemos explotar esa mina de oro que suponen los clientes actuales de cartera. Siempre resultará básico definir y trabajar con uno propio. Propongo una opción que su aplicación conllevará tres pasos.

Primero: Una correduría debe contar con una herramienta necesaria para su gestión “un programa de gestión”. Es un pequeño CRM. La mayoría de estos tienen suficientes capacidades para poder aglutinar toda la información referente a  nuestros clientes. Esta se integra, por un lado, de la que procede de las compañías y que se descarga periódicamente y por el otro, de la que se alimenta de la interacción con nuestros clientes en el día a día, distribuyéndose de la que procede de la actividad comercial y de la del servicio aportado. La dificultad surge cuando en la mayoría de los casos, la herramienta o no se utiliza debidamente o se hace de forma insuficiente. Por desgracia la ficha del cliente no suele contener tampoco datos precisos ni nos informa de cómo ha sido nuestra relación con él.  Aunque “La información imperfecta e incompleta, siempre es preferible a la ignorancia completa perfecta” deberemos poner en práctica una sistemática de introducción de datos y de integración de la información en el programa.

Segundo: “Lo que embellece el desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua” Antoine De Saint-Exupéry. No te conformes con un análisis superficial. Analiza de forma sistemática tu base de datos. Seguro que debajo de la alfombra además de pelusa puede haber monedas. Para ello, será fundamental segmentar a los clientes y hacerlo de forma simple. Esta es una propuesta:
Ej. de segmentación de clientes


Diferenciar a los clientes por su valor en una correduría es fundamental para poder realizar campañas comerciales que estén basadas en solventar sus necesidades. Todos tienen posibilidades, pero  tendré que seleccionarlos por su verdadera significación: Nº de contratos, antigüedad, nº de siniestros y carga de trabajo. También por su perfil: Individual, familias, autónomos, empresas. Deberé cruzarlos con información básica: edad, localización, productos ofertados anteriormente, resultado obtenido, etc. Con toda esta información, podré comenzar a plantear campañas comerciales.

Tercero: ¿Cómo organizar una campaña comercial? Damos por sentado que en una correduría conviven unos empleados que gestionan el negocio con otros que desarrollan su actividad exclusivamente en el ámbito comercial. En ambos casos deberán desarrollar campañas comerciales y estas se diferenciarán básicamente por el perfil de los clientes sobre los que van a actuar. El esquema es el siguiente:


Del programa de gestión obtenemos clientes seleccionados por valor y perfil. Esta información integrada se trasladará a los puestos comerciales internos y externos para que realicen su tarea de desarrollo comercial. Inicialmente a través de llamadas donde conseguirán visitas que conllevarán posibles entrevistas y estas le seguirán, cierres y las consiguientes. Esta actividad se deberá gestionar a través de un documento de seguimiento, que nos pondrá al corriente del resultado obtenido y de información adicional que se integrará en el programa de gestión, de esta forma se irá retroalimentando.

Esta actividad debe estar programada en tiempo, espacio y deberá ser periodificada. Las campañas no son eternas. A un determinado número de contactos le deben seguir un equivalente en entrevistas programadas, presupuestos trasladados y un % de cierres. El resultado obtenido se medirá en ratios de efectividad.

En cuanto a los distintos modelos de campañas, las podemos distribuir por un lado, hacia perfiles complementarios básicos autos/hogar/vida para los comerciales internos o podemos valorar también opciones más complejas como las ligadas a: seguros personales (Salud, ILT, dependencia, etc), autónomos, pymes a través de gerencia de riesgos o el nicho potencial de la tercera edad.

Esta sistemática con otras fórmulas de contacto con los clientes o explotación de la mina de oro, también puede ser trabajada para campañas de renovación de la cartera o de fidelización de los clientes.

En un inicio nos será difícil incorporar este nuevo modelo en la correduría y más con los hábitos adquiridos de años de trabajo, pero poco a poco y a medida que los resultados se vayan obteniendo, sumando los respectivos incentivos adicionales a los participantes en la explotación, seguro que irán surgiendo nuevos creyentes.

En cualquier caso, como diría Gary Player, uno de los mejores golfistas de la historia “Cuanto más lo intento, más suerte tengo”.